miércoles, 14 de noviembre de 2012

La despedida

Una de las despedidas mas hermosas que he leído, escrita por mi profesor de Filosofía Mario Sandoval

El fin del semestre !!

Mucha gente afirma que el despedirse le causa conflicto y
que prefiere no hacerlo, ustedes han llegado a conocerme y creo que saben -que aunque pueda concederle a cualquiera que toda
despedida sea dolorosa- para mí sería más el no hacerla. Las despedidas no
tienen que ser siempre terribles, en ellas se va un pedazo de nosotros que, si
tiene buena suerte, acompañará a los demás en el recorrido futuro. Lo que aquí pasó con cada uno de ustedes, es
lo anterior… Un gran recuerdo acompañará mi futuro. 

 Hace dos años, vi a algunos
de ustedes entrar por una puerta, a algunos hace apenas cuatro meses ¿qué ha
cambiado desde entonces? Ustedes son los que más propiamente lo pueden
decir. Estaría mintiendo si no les
dijera que me siento satisfecho por lo que han podido realizar, por lo que han
crecido, y no me refiero a la cuestión biológica, algunos crecen biológicamente
pero nunca intelectualmente. De verdad
espero que el acercamiento a materias como pensamiento crítico, relación
humana, ética y ahora filosofía, le haya hecho algún sentido en su vida. Lo sé, ¿filosofía? Claro, la pregunta sería
¿para qué? Y espero que hoy puedan ayudarme a contestarla a cualquier persona
que se los pregunte aunque no hagan de ella su profesión. Mi intención siempre fue acercarlos de la
manera más amigable a una faceta del pensamiento humano, que para muchos es la
más propia y quizá la más necesaria, que conocieran un poco porque somos lo que
hoy somos, que conocieran qué significa pensar.

Ustedes saben ahora, que la filosofía no es más fácil que
las matemáticas o que la física, pensar al ser humano nunca es fácil, pero
tampoco tiene que ser lo más difícil, sólo diferente; podemos recurrir a la
filosofía porque nos habla de lo que más propiamente somos, nos habla de lo que
sentimos, nos habla sobre lo que más amamos; los filósofos, los humanistas, se
la ven con eso, con sentimientos, con dolores, con pasiones; eso no lo podemos
graficar o medir, lo cual no significa que no sea importante.

Hoy los escucho, los veo y sé que no importando la carrera
que elijan, algo del pensamiento que aquí trabajamos se quedará con
ustedes. Así que creo que puedo decir
“misión cumplida”; creo poder afirmar que ustedes son capaces de entender la
vida como posibilidad, de comprenderla y comprenderse en un entorno donde no
solo debemos ser medidos por lo que producimos sino también por todo aquello que sentimos, por eso les pido que
continúen abiertos a las miles de luces que penetran su inmaterial ser, que se
abran a la posibilidad reír y de llorar, a la posibilidad de caminar o correr,
de besar o ser besado, de amar pero también de sufrir. En eso consiste la vida o por lo menos lo más
interesante de ella y no en “lo meramente productivo”. Piensen en el mundo y su apertura, apertura
como sentido, apertura como luchas y guerras que ganar, guerras de bien, por
algunos y por todos. No dejen de
reconocernos como lugartenientes de la nada, ahí habita en cada uno de
NOSOTROS…

De mi parte, lo saben, pero esta vez es especial, no habrá
otro semestre que podamos compartir, lo cual no quiere decir que no
compartiremos cosas por pensar; los extrañaré y lo saben, pero les doy de nuevo
las gracias por dejarme hacer lo que más me gusta, por dejarme sentir aquello
que siento al  hablar sobre filosofía,
sobre el hombre, sobre la vida, por hacer del trabajo mismo una diversión
y un aprendizaje constante, siempre lo
he pensado, nunca dejamos de ser alumnos…. Este fin de semestre es especial porque me llevo alegrías y
satisfacciones con ustedes, reconfirmo un gran amor, un amor por mi profesión
que sólo es gracias a ustedes que están ahí, les agradezco enormemente por ser lo
que son y por prestar oídos -por engorroso que pueda ser- a mis palabras y les
recuerdo, los veo siempre en el camino, desde un punto en el tiempo donde el
silencio se rompe…

Mario S.